Sólo el misterio | Opinión
El niño quería cosas que yo no podía tener, pero no envidiaba lo que ellos querían. Cada año enviaba un tren eléctrico en papel a los Reyes Magos, y aún antes de descubrir el triste secreto sobre ellos entendí que aquella petición era un quedar sin respuesta. Pero así como en mi calle ningún otro niño recibió ese maravilloso juguete, el tren eléctrico siguió la parte inaccesible del mismo mundo en el que se movían los héroes de las películas. Desde principios de diciembre, esos trenes emprenden recorridos circulares en las escapadas de las jugueterías, en sus paisajes simplificados de…